Creatividad
Vía azzurra
Durante la tarde, recorriendo la plaza por enésima vez, llevaba aun en las manos las flores que tenía en venta desde primera hora. En tal situación comenzó a charlar con un compañero de penurias, le pasaba lo mismo, quizás si cambiaban de lugar podría mejorar el día, pero no era una opción, ya que estaban en el centro neurálgico de la economía local.
La ciudad se caía a pedazos, las fachadas antiguamente llamativas por sus frescos, ahora mismo, se encontraban en ruinas, muchos de los foráneos se preguntaban cuál era el motivo, ya que al ser un espacio histórico deberían preocuparse por mantenerlas en buen estado, sin embargo, la respuesta estaba clara, solo se centraban en los espacios turísticos, pues estos generaban el dinero suficiente para paliar sus gastos, eran autosustentables.
Mientras deambulaba por los alrededores se encontró con un grupo de personas delante de una gran pantalla, al inicio se sorprendió, sin embargo, pronto cayó en que jugaba el equipo de la ciudad, famoso porque en sus filas estuvo el mejor diez de la historia, ahí recaía la razón por la cual esos aficionados se hallaban abstraídos por las imágenes que se sucedían en el televisor.
Esto era lo característico, parecía que para cierta parte de la ciudad todo se detenía y, durante un par de horas, lo importante era el fútbol, además esta temporada el equipo se había reforzado con jugadores de primer nivel, gracias a una buena inversión, por eso mismo sus posibilidades para hacerse con el campeonato eran altas, quedando atrás la época en la que se preveía un posible descenso de categoría.
Cada vez que atacaba su equipo todos se sobresaltaban, daba la impresión de que en cualquier momento celebrarían gol, pero durante varios minutos se les negó. Los que más alentaban por momentos le gritaban a la pantalla, estaban convencidos de que sus palabras les llegaban a los jugadores, produciendo un efecto que empujaba al equipo a jugar mejor.
Al final, tras alentar sin descanso, el equipo consiguió ganar por dos goles a cero, con eso, por ahora, se ubicaban terceros, pero esto no desmotivaba a los aficionados, porque los torneos no se definían en las primeras fechas, se definían por abril o mayo, en tales casos, había que esperar, si se conseguía ganar, por lo menos, más de la mitad de los encuentros que restaban matemáticamente serían campeones.
En ese momento volvió a la realidad, dejó de estar abstraído, se dio cuenta de que aun llevaba las flores a cuestas, recordó que el día era complicado y si no hacía nada no podría hacerse con las monedas que tanta falta le hacían, pero era poco probable que lograra su cometido, comenzaba a atardecer y debía ir a coger el tren en la estación central.
A pesar de no estar contento se consolaba pensando en que su equipo había conseguido un buen triunfo, el delantero danés había cumplido, sin duda había sido el mejor fichaje de la temporada, el saber que a su equipo le iba bien lo reconfortaba y le hacía olvidar su mala suerte.













































































































































































































































































































































































































































































































































