Creatividad

Un descuido

Mientras se disponía a ver una película, notó que en una de las esquinas de la televisión había una mancha negra. Se sorprendió, ya que no se había percatado de su existencia la última vez que limpió la pantalla, lo solía hacer cada cierto tiempo. Al inicio pensó que era producto de la suciedad, por eso fue en busca de un paño para ver sí así lograba solucionarlo, pero no fue capaz.
Buscó el manual del artefacto para ver si en ella había algún consejo, pero no encontró nada destacable, más bien comprobó que el dispositivo ya no estaba en periodo de garantía, lo que implicaba que cualquier reparación correría por su cuenta.
Lo que más le preocupaba era que ese pequeño desperfecto se expandiera.
Tal vez tenía que ver con la obsolescencia programada, un fenómeno común en estos tiempos en los que casi todo era descartable, esto beneficiaba a los comercios, pero perjudicaba a los consumidores.
Antes de llevar el aparato a que lo revisara un especialista, decidió buscar una solución en Internet, gracias a esto descubrió que, probablemente, se habían dañado algunos píxeles.
En ese momento recordó que cuando compró la televisión le dijeron que era lo último en tecnología. Debido a esto quería solucionar el problema, por eso siguió las diferentes indicaciones, llegando a probar con dar ligeros golpes en la zona afectada, pero nada de lo que aplicó logró solucionar lo de la mancha, había perdido el tiempo.
Cuando se dio por vencido, la llevó a reparar.
El especialista le explicó que el problema era exclusivamente en la pantalla (de menuda duda me sacaba, algo que ya sabía —pensó—) y solo tenía una solución, cambiarla, si se fija bien —indicándole con el dedo el área afectada—, parece como si se hubiese presionado fuerte aquí, estas cosas son muy delicadas, a veces sin querer las estropeamos —expresó.
Como no podía sacarse de la cabeza lo de cambiarla, le preguntó al especialista si el fallo se extendería, la respuesta fue instantánea, el problema no debería empeorar, ya que era en una zona puntual.
Como en principio la mancha no interrumpía la vista de las imágenes, es más, si se obviaba su ubicación fácilmente podía pasar desapercibida, se decantó por llevarse la televisión a casa, indicando que le daría una vuelta a lo del cambio y añadió que en cuanto se decidiera se lo haría saber, ya que no quería tener un artefacto en ese estado en casa, aunque dentro de sí mismo se dijo que por ahora no le resultaba indispensable arreglarlo.
De vuelta en su piso le pareció un sinsentido tener que cambiar toda la pantalla por algo puntual, aunque quedó más tranquilo con eso de que no se agravaría y se quedaría como estaba.
Y así siguió, no dejó de ver pelis, a pesar de la mancha, pasaría por alto ese desperfecto, sin embargo, pronto se dio cuenta que sería imposible, pues al saber en dónde estaba no dejaba de buscarla en lugar de centrarse en los fotogramas de las realizaciones.

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