Creatividad

Io ti voglio bene

Mis dolores de cabeza devienen de comprarme los problemas de los demás. Me considero empático, no sé decir no, pero para el resto solo soy un paliativo, un simple medio para lograr un fin.
Nadie es indispensable, lo sé, pero por un momento quería dejar de ser el tipo que estaba para lo que le pidieran, aunque sinceramente quería ver si mi ausencia se notaba. Por eso, durante un lapso creativo se me ocurrió dejar todo atrás, me alejaría para ver la situación en perspectiva, seguiría el sendero de mi suerte.
Pensando en esto cogí mis pertenencias, no eran muchas, todo cabía fácilmente en una alforja, nunca me he caracterizado por acumular cosas, no quiero ser un Diógenes más.
En el papel, marchar, era una buena idea, pero ¿qué no es ideal sobre el papel?, el dilema de cualquier plan es llevarlo a cabo, por eso era consciente de que nada me aseguraba su realización, tendría que apechugar con las consecuencias de mis actos.
Así pues, mi suerte me llevó a deambular por senderos en dónde todo era novedad, durante un tiempo no pensé en lo que me había motivado a llegar aquí, a este lugar sin bifurcaciones, comencé a creer que era otro gracias a la soledad.
Todo iba bien, hasta que un día me detuve a meditar y rememoré lo que había dejado atrás, en ese instante vinieron remordimientos, probablemente no había sido una buena idea venir a estos lares.
Empecé a maquinar diferentes escenarios, comenzó a parecerme una buena idea contactar, saber cómo le iba a la causante de mis pesares, por eso escribí lo primero que se me ocurrió, esperaba que la respuesta fuera inmediata.
No sé si el mensaje llegó, pero sabía que se encontraba en alguna parte de la RED, estaba navegando en ese gran mar de unos y ceros, a pesar de esa incertidumbre, esperaba que al leerlo le causara alguna reacción y que quisiera saber de mí.
Cómo no recibí ninguna respuesta, se me ocurrió grabar un audio, en él me expresaría mejor, vocalizaría esas frases características que me habían compartido los lugareños. Las solté sin más, sin tener interiorizadas las estructuras que estaba plasmando, me adentraba en terreno pantanoso.
No fue sencillo hacerlo, aunque intenté modular la voz, no me convencían los resultados, no fue hasta el enésimo intento que me satisfizo el resultado.
Confiaba en el hecho de que el escuchar mi voz ocasionaría una reacción más profunda, pues en mis palabras había depositado mis sentimientos, pero el silencio siguió siendo la norma, en vano fue esperar una respuesta.
Por eso, ante esta desidia, o poca atención, me dije que volvería al plan por el que estaba aquí, aunque se me ocurrió borrar cualquier rastro del contacto que quise entablar, no borré los mensajes, ya que eran una representación exacta de lo que sentía.
Volví por mis fueros, de ahora en adelante pensaría solo en mí, me centraría en seguir divagando por mis sinsentidos, por esos temores que me aquejaban constantemente.

APP

300

Dos