Creatividad

Festejo

Los festejos de la ciudad no se limitaban a simples celebraciones, duraban varios días en los cuales la fiesta no se detenía, en este contexto, asistían diferentes delegaciones de distintos países, dejando patente la importancia del evento.
Se reunían a esperar el día del aniversario de la ciudad, era una tradición que se había forjado en el tiempo.
Solían quedar desde semanas antes y lo primero que hacían era ponerse al tanto sobre su día a día, en tal tesitura dejaban de lado los temas de trabajo, ya que les resultaban aburridos.
Conforme pasaban las horas sus conversaciones se hacían más efusivas, dando libertad a la inventiva de los participantes, reflejadas en palabras que giraban en torno a temas de difícil explicación.
Asimismo, había un despliegue de grupos que se encargaban de adornar las calles con colores, siendo destacada la atención que le prestaban a la avenida principal, resaltando su atractivo a la vista, este hecho encandilaba a sus habitantes.
Sus expresiones intentaban ser efectistas, basadas en la forma en la que se devanaban los sesos para conseguir su objetivo.
También, durante esas fechas, se rememoraba la manera en la que se produjo su fundación, se contaban una serie de leyendas, en tal sentido sus referencias le daban un toque especial al ambiente, gracias al recorrido elaborado, sesudamente, desde sus inicios, varios siglos antes, hasta la actualidad.
Los hechos, en su mayoría, habían sucedido en zonas a los que los lugareños no querían acercarse por la noche, pues aprovechando la oscuridad salían entes que se divertían asustando a los pobres incautos, en su mayoría foráneos que no sabían en dónde se estaban metiendo.
Cuando eran niños y escuchaban estas historias sentían como se les escarapelaba la piel.
Por el día, sin embargo, eran lugares tranquilos, pero los testigos explicaban que todo ello variaba conforme caía el sol.
Cada uno de los intervinientes intentaba sonar creíble argumentando que se podían corroborar sus historias acercándose a quienes las habían sufrido en sus carnes, sin ir muy lejos, el conocido de un conocido sabía en dónde encontrar a uno.
Por lo que contaban parecía que la urbe pertenecía a una dimensión en la que los sueños y las pesadillas se podían hacer realidad, para percatarse bastaba con ser observador, pues estos hechos sucedían en muchas partes.
De repente, cuando notaban que ya era el día esperado, dejaban de contar las historias, se abrazaban, brindaban y se ponían a escuchar música de su tierra.
Los recuerdos que les traía eran muchos, de algún modo cada asistente tenía una manera particular de disfrutar de ese instante, como conocían las letras de las canciones no dejaban de cantarlas.
El aire que se respiraba era especial para los asistentes, resultaba mágico y atrayente, difícil de explicarlo con palabras, pues, aunque fuera posible, cualquier descripción se quedaría corta, había que vivirlo, recorrer sus vías, observar sus paisajes, disfrutar de la experiencia y sentir ese encanto en la piel.
Al notar que pronto amanecería, daban por finalizada la reunión, se echaban a dormir, esperando que las pocas horas de descanso de las que disponían les sirvieran para recuperar fuerzas e ir, por la tarde, a los festejos que preparaba el ayuntamiento.

APP

300

Dos