Creatividad

Conjunto local

Se reunía con los colegas en la calle en la que según los expertos se había fundado la ciudad, el día de la Virgen de la Asunción. En ese momento no tenía conciencia plena de lo que implicaba seguir al equipo local, ya que solo lo hacía porque le divertía ir a las puertas del club y asistir al campo con la pandilla.
Conforme fue creciendo se dio cuenta de toda la parafernalia que existía alrededor de aquella institución, llamada así en honor al más insigne poeta que parieron esas tierras, de tal modo que descubrió que era parte de su identidad, esto lo hizo convertirse en un seguidor acérrimo.
El rito de comprar las entradas era único, todos iban debidamente uniformados acompañados de enormes banderas, una vez adquiridas se dirigían al estadio entonando cánticos que retumbaban por las calles del centro histórico.
En sus asientos usualmente les daba de lleno el sol, pero eso no les importaba, debido a que estaban ahí por los colores, no se fijaban en minucias.
Los partidos fáciles los ganaban sin esfuerzo, pero aquellos con rivales de renombre se les atragantaban, pues la suerte se les torcía. Perdían por pequeños detalles, a veces (aunque para ellos era siempre) el balón no quería entrar, por más que se esforzaban los delanteros no hallaban la forma de batir el arco rival o porque su portero no las tenía todas consigo, si en los sencillos destacaba, en los importantes, esos que sumaban reputación, no tenía su mejor desempeño.
De esta manera las conversaciones al día siguiente de cada lance no eran sobre la victoria conseguida, sino, por la estrella esquiva, incluso algunos hablaban de que había sido el mejor enfrentamiento de la temporada, pero los nervios pudieron más.
Sin embargo, los seguidores seguían fieles, ya que siempre lograba mantener la categoría y jugar al más alto nivel.
A pesar de esto todos estaban convencidos de que si la suerte mejoraba el escenario sería más favorable, asimismo, tenían presente que los encargados de llevar las riendas del club tendrían que hacer una buena inversión, con el plantel actual no se podía aspirar a mucho, aunque hacía su mejor esfuerzo, no daba para más.
Pensando en este fin se organizaron diversas actividades, cada hincha se comprometió a participar y durante varias semanas la ciudad se tiñó de un solo color, de este modo llegaron a cumplir su objetivo, ahora tendrían los medios para contratar a jugadores de mejor nivel y competir de tú a tú con los grandes.
En tales circunstancias la nueva temporada fue memorable, no se perdió ningún encuentro de local y se ganaron varios de visitante, lo cual le permitió jugar por la primera copa de su historia.
Si antes había algunos escépticos, en esta oportunidad se convencieron, la ilusión era desbordante. No obstante, todo estaba preparado para que ganara el de siempre, pues sorpresivamente, en lugar de ser a un solo partido la final, en esta oportunidad, sería a ida y vuelta, algo impensado si los contendientes hubieran sido otros, pero como los dirigentes de toda la vida hacían y deshacían, se tuvo que acatar sus directrices.
Esto generó un mal sabor de boca, la competición había sido manipulada, pero los organizadores arguyeron que era bueno para las partes intervinientes, les permitiría ganar más dinero por los derechos de televisión, aunque este argumento no los dejó del todo satisfechos.
Así, con todos estos inconvenientes, llegó el día de la verdad.
La ida fue de local, terminó en empate. Se pusieron pronto en ventaja, pero a pocos minutos de concluir el triunfo se les escapó de las manos, fue frustrante, mas no había nada que reprochar al conjunto, demostró un buen nivel.
Para el de vuelta, se organizaron los seguidores y alquilaron un bus, era la mejor oportunidad que tenían en años, ganar la copa lo tenían al alcance de la mano.
Estuvieron pronto en el estadio, pero las cosas no salieron como esperaban. Aquel día el conjunto parecía el de toda la vida, al que se le complicaban los encuentros con los grandes, por eso, desde el comienzo, sus seguidores sabían cual sería el desenlace. Encajaron goles tontos, estaban demasiado erráticos en todos los aspectos del juego y de cara al gol ni que decir, pero a pesar de ello no dejaron de alentar, por ahí, de repente, tenían suerte y salían airosos, pero la remontada no se dio.
Al día siguiente todos llevaban la desilusión a cuestas, fueron en silencio de vuelta a la ciudad. Esa vez no había podido ser, lamentablemente, pero no era el fin del mundo —decían algunos.
Así pues, de esta forma, la temporada se terminó, se estuvo más cerca que otras veces, había sido un paso más, el futuro se preveía halagüeño. Por eso mismo el desencanto inicial de no haber ganado se convirtió en orgullo, el equipo había dejado el nombre de la ciudad en alto, ahora sus rivales los mirarían con respeto, tendrían más cuidado al enfrentarlos. Habían dejado de ser un equipito cualquiera para los foráneos.

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