Creatividad
Compras impulsivas
Sin que se percataran sus compañeros actualizó la web que tenía abierta, estaba pendiente de un nuevo producto que saldría a la venta, era una versión avanzada de unos auriculares que tenía por casa y que, según las especificaciones, incorporaría tecnología que dejaría desfasado lo anterior.
A esto se sumaba que, para evitar especulaciones, solo se podría comprar un ejemplar por usuario, algo esencial para combatir a los revendedores.
Su afición surgió sin planificarlo, de casualidad. No era asiduo a usar estos artefactos, tenía la creencia de que su uso podía perjudicar la audición, pero se vio obligado a hacerlo debido al ruido molesto de las obras que estaban efectuando en el bloque, por eso mismo vio como única solución adquirir algo que menguara las molestias y que hiciera más llevadero el estar en casa.
En esta tesitura se pasó varios días investigando sobre cuales eran los mejores, le sorprendió descubrir la cantidad de modelos que existían en el mercado, cada uno con sus particularidades, tras esto cayó en que necesitaba unos con cancelación de ruido activa, solo así podría abstraerse y centrarse en lo importante. Como no quería romperse la cabeza, se decantó por aquellos que tuvieran mejor relación calidad precio.
Los auriculares fueron eficaces, a pesar de que le costó acostumbrarse, solo cuando se habituó fue menos molesto permanecer en casa, podía centrarse en sus labores, se le hacía más llevadero el día.
Como le gustó el detalle con el que escuchaba la música, no dejaba de preguntarse si unos más profesionales ofrecerían una mejor experiencia, por este motivo ahorró para adquirirlos, cuando los tuvo en sus manos, notó que existía diferencia con los que se había comprado inicialmente, se notaba en la calidad del sonido y en lo limpio que resultaba escuchar los diferentes matices de las piezas, los bajos, los graves, los agudos, se podían distinguir los diferentes instrumentos utilizados.
De esta forma se comenzó a adentrar en ese mundillo, aunque no quería llegar a ser un profesional, por lo menos quería manejar conceptos básicos, para saber lo que adquiría y saber discriminar entre lo que se ofertaba en las tiendas especializadas.
Así, a los cascos profesionales le siguieron otros de distintas factorías, teniéndolos de gama media y alta, le gustaba diferenciar la calidad del sonido. Los tenía de diversos estilos, con cable y sin él, de varias marcas, todas enfocadas en ofrecer las mejores sensaciones.
Conforme se fue adentrando en ese mundillo descubrió que cada cierto tiempo salían nuevos modelos para reemplazar los antiguos, ofreciendo nuevas funcionalidades para que trastearan los expertos.
Cuando se dio cuenta, tenía en casa muchos modelos, algunos por cuestión de espacio guardados en sus cajas, colocados encima de sus estanterías, otros, los que usaba más a menudo, los tenía a mano, en su escritorio o cerca del mueble de la televisión, los más nuevos resultaban más estilizados y los antiguos un poco toscos, aunque esto solo se percibía cuando los observaba un ojo entrenado.
No consideraba que fuera una afición excesivamente cara, pues no invertía más de lo que podía gastar, no obstante, evitaba salir de fiesta y prefería hacer vida hogareña, esto para sus fines le resultaba bueno, pues no realizaba gastos innecesarios, pudiendo tener el dinero suficiente para dedicarlo a lo que realmente le interesaba.
Sus colegas pensaban que su afición se le estaba yendo de las manos, pues no veían que fuera normal su actitud, eso de no salir de casa era pasarse un poco, además, no le encontraban sentido a estar comprando constantemente estos trastos, más aún cuando no se notaban diferencias de un modelo a otro, tenían las mismas funciones, lo esencial era poder escuchar música, nada más, a partir de ahí, cualquier extra resultaba innecesario.
Era en vano querer salir con él, siempre estaba poniendo excusas, por esta razón, dejaron de intentarlo, aunque les parecía que no era bueno lo que hacía, ya que, si seguía así, terminaría en el loquero, que disfrute mientras pueda, dijeron, por lo demás, siguieron con su rutina.
Un día le llegó un mail de una de las páginas especializadas en las que estaba inscrito, en él le indicaban que pronto saldrían a la venta los cascos más rompedores de la historia, pues tendrían incorporados el procesador más potente en el mercado y también, haría uso de la inteligencia artificial, esto permitiría que las pistas que no tuvieran buena resolución sonaran como si fueran de alta fidelidad.
Al leer todas las bondades que ofrecería, sintió un cosquilleo, aunque aun faltaban varios meses para su salida, ya se podían hacer las reservas, en ese momento pensó que, como él, habría millones de personas intentando hacerse con una, por eso mismo se puso manos a la obra, fuera como fuera, los compraría de salida.
La web seguía sin dar señales de que estuviera disponible el producto, siguió apretando F5, por momentos parecía que descolocaría la tecla, sus ímpetus eran tales que no caía en este detalle, siguió centrado en esta acción, esperando a no ser pillado y, asimismo, que apareciera a la venta su ansiado producto.