Creatividad
Alteración
Estoy aquí con los ojos cerrados, esperando a que amanezca o suene el despertador, lo que suceda primero.
Una jornada más sin dormir, dando vueltas en la cama, un instrumento enfocado en el descanso, pero que, en mi condición, se ha convertido en una trampa con la que tropiezo a menudo, a la que me acerco confiando en conseguir el ansiado alivio, pero es un engaño, no hallo lo que ansío, mas bien me siento en un trampantojo, a merced de lo que tenga a bien maquinar.
Me enfoco en lo primero que encuentro, mis recuerdos, intento darles nuevas significaciones, nuevas direcciones, pero son inalterables, son nudos, son puntos de referencia estáticos, gratificantes un instante, desagradables a largo plazo.
Ponerme en pie no es la solución, solo consigo desordenar el piso. A menudo, en tal situación, cojo los libros, los mezclo, me da igual, solo intento aburrirme, cansarme, aunque en este proceso, insensato, los maltrate, los doble, los marque, haciendo con ellos un estropicio, empujado por un brote de locura que altera su orden, al que no le interesa en absoluto su cuidado, no los valora.
Una madrugada más, o una menos, sin encontrar el sosiego, sin atisbos de sensatez, en la que hablo conmigo, sin nada interesante que decirme, por eso me centro en algunos puntos, pero no son destacables, solo consigo errar dentro de estas cuatro paredes que no acogen, angustian.
Hasta ahora me he negado rotundamente a ingerir elementos extraños que prometen cambios, se venden como la panacea, como esa gran ayuda que aliviana las cargas de los que sufren inconvenientes.
Probablemente mis ideas son un lastre, pero no quiero echar mano de algo que engañará a mis sentidos y, con el paso del tiempo, los hará dependientes, los convertirá en sus lacayos, en unos esclavos de su consumo.
Y sigo aquí con los ojos cerrados, esperando, percibiendo que el tiempo pasa lentamente, siento que he estado una eternidad en este calvario y que no concluirá pronto, pues aun falta esperar, no sé cuanto faltará, ¿cuánto más puedo soportar así?, me pregunto, pero no tengo una frase que calme mi inquisición, solo consigue generar más dudas que certezas.
Sigo pensando, ¿una madrugada más o una menos?, no sé cual sería la afirmación más pertinente, quizás sea una menos, pues no volverá, se irá, como tantas cosas, como tantos momentos desaprovechados, como una oportunidad para hacer algo trascendente, pero que en mí no pudo ser acogido en su total alcance, pues me negué a recibir de él, lo que podía enseñarme. Por eso, tal vez, será una menos, debido a que el tiempo que pasa no suma, resta, se agota, demostrando que es finito, sin llegar a ser suficiente para quienes más lo requieren.
Al final, cuando todo se ilumine y se acallen los pesares, cuando las divagaciones se vuelvan vanas, cuando todo haya quedado en el pasado, como un simple hecho cotidiano, tendré que levantarme, hacer mi vida como de costumbre y guardar todo lo que me aqueja, no exteriorizarlo y seguir.









































































































































































































































































































































































































































































































































































