Opinión

Postulados cíclicos

En 1966 se estrenó la película Fahrenheit 451, dirigida por François Truffaut. Su historia se desarrolla en un futuro próximo. Guy Montag se encarga de quemar, junto a sus compañeros del cuerpo de bomberos, los objetos prohibidos por el régimen, los libros. Su labor encomiable llama la atención de sus superiores, quienes lo tienen como un trabajador comprometido.
Así se rige su existencia, enfocada en el cumplimiento de la ley, con ello demuestra ser un buen ciudadano. Todo irá la mar de tranquilo hasta que conoce a alguien que le hará cambiar la forma de ver la vida y a dudar de las cosas en las que cree.
Cuando me acerqué a la cinta esperaba que se ciñera a la novela, de título homólogo, escrita por Ray Bradbury en 1953, sin embargo, los guionistas cambiaron algunas partes que hicieron perder fuerza a la propuesta de la obra, en especial borrar a Faber, quien como uno de sus mentores le enseña a Montag el valor de los libros, y la modificación del final (me gustó más el escrito por Bradbury), en la novela tenía un impulso que te hacía sentir lo desesperanzador del panorama en un mundo sin libros. Esto no sucede en su adaptación cinematográfica, pues hay un tufillo de resignación, como si no se pudiera hacer nada.
Sin embargo, pese a sus cambios, la realización tiene momentos destacables, en especial aquellos en los que plasma de una forma simple los peligros de vivir en un mundo plagado por ignorantes. La ignorancia nos hará iguales, es la premisa fundamental de la producción, de este modo no habrá nadie que se ufane por haber leído más que sus pares, lo cual hará que se sienta superior en el aspecto intelectual. Por eso se teme a la cultura, como medio que diferencia a los hombres, ya que alguien informado es difícil de manipular para servir a pie juntillas a su opresor.
La cinta no destaca por su calidad técnica, incluso, por momentos, los escenarios resultan risibles, algunos sostienen que ha envejecido mal y no está a la altura del resto de la filmografía de Truffaut, no obstante, el mensaje que nos otorga es lo rescatable, porque nos dice sucintamente el peligro que corremos si dejamos que nos gobiernen los totalitarismos, siendo tan actual como imperecedero.
Se dice que una forma de controlar a un pueblo es privándolo de la memoria, la mayoría de las veces esta se encuentra en los libros, por eso en muchas épocas de nuestra historia, lo primero que hicieron determinados entes para sojuzgarlos fue incendiar los contenedores de sus legados.
Las ideas que plantea el filme no surgen de la nada, ya se han visto en el pasado y, lamentablemente, con el auge del fascismo en Europa, más temprano que tarde retornarán estás acciones, ya que no hay obstáculo más grande para este deleznable sistema que la cultura. Solo en pueblos ignorantes los fachas pueden tener cabida y lo saben (lo han aprendido a través de la historia), pero no pasarán, podrán quemar los libros, pero no a quienes los recuerden, porque la libertad no arde a 451 grados Fahrenheit, ella es como la mariposa que conoce el fuego y se adentra en él.

Lume

Agli