Opinión

Casi amor

En una ciudad su área urbana suele tener el mismo rostro, los edificios no varían de uno a otro, están hechos bajo un plan de habitabilidad. En esa masa de cemento, de aspecto inalterable, nada parece diferente, en forma tienen las mismas vistas. Sin embargo, el contraste reside en la gente que los habita, cada cual tiene una historia que lleva a cuestas, pero que se esconde en los muros de sus viviendas, solo ingresando en ellos uno se puede empapar de todo lo que sucede ahí.
El año 2000 se estrenó la película Deseando amar, escrita y dirigida por Wong Kar-Wai. Su trama gira en torno a la historia del redactor en jefe de un diario de Hong Kong y la secretaria de una empresa de exportación. Sus interrelaciones se inician al mudarse a vivir al mismo edificio. Ambos están casados con personas que no los valoran como se lo merecen, sin embargo, a causa de que sus parejas se encuentran continuamente viajando, esto no les llama la atención ya que es parte de su trabajo, comienzan a interactuar llegando a ser amigos y, en el proceso, algo más.
Un punto destacable en esta realización es la manera en la que está dirigida, Kar-Wai le otorga una forma particular, es sutil en el momento de mostrarnos los encuentros de los amantes, en varias ocasiones sólo nos da pistas de lo que está sucediendo en el desarrollo de la cinta.
El director hongkonés evita inmiscuirse en los lances de sus personajes, les da libertad para disfrutar de lo que sienten, debido a ello utiliza la cámara en planos poco comunes y se sirve del medio para exponernos lo impactante del momento, los reflejos en los cristales, la luz incandescente de una farola a la intemperie.
Así mismo nos enseña la fragilidad del mundo en el que se desenvuelven las acciones. Observamos las calles casi siempre cerradas y vacías, sus fachadas ajadas atestiguan la incesante lluvia que acompaña gran parte del metraje.
El verdadero amor es algo efímero, sucede en un momento y, tal vez, no se repita. En tales circunstancias se dejan de lado las certezas, haciendo que nuestras creencias se tornen inestables, debido a que se diluye en la incertidumbre de la realidad, en donde se pierde la magia. El mundo actual no conoce de sentimientos, simplemente se enfoca en el pragmatismo y muestra su fría cara, deshumanizada, a quienes guardan algún atisbo de ilusión.
Al concluir el visionado de la cinta queda claro que la propuesta de Wong es peculiar, plantea la misma escena durante el metraje, en donde lo único que cambia es la vestimenta, su montaje mezcla los tiempos y juega con el ritmo de su narración, basado en remembranzas, recuerdos de tiempos pasados, ya que no se suele recordar de forma lineal, a menudo, todo se entremezcla, saliendo esos hechos como destellos confusos. Porque nuestro pasado, vida, es lo que recordamos, a pesar de que con el tiempo pierda claridad y comience a cubrirse por una nube de olvido.

Lume

Agli