Opinión

Campeonas del mundo

Ayer se jugó la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA, mundial que tuvo como organizadores a Nueva Zelanda y Australia, se caracterizó por los encuentros que ofreció, tanto en la primera ronda como en las sucesivas. A pesar de la diferencia horaria muchos hicimos lo posible por seguir los partidos de España. Desde el inicio la selección dio muestras de buen juego, tuvo un buen desempeño en casi todos sus partidos de la fase de grupos a excepción del encuentro contra Japón en dónde se le vieron las costuras, perdiendo por un claro cuatro a cero que, a más de uno, hizo dudar de las opciones de la Roja en esta competición, sin embargo, esto sirvió para hacer algunos ajustes que, a la postre, sirvieron para conseguir el logro anhelado.
Desde que supimos, el quince de agosto, que España jugaría la final del mundial, en casa estuvimos ansiosos para que llegará el domingo veinte. No teníamos planificada otra cosa que no fuera seguir el encuentro entre España e Inglaterra, por eso mismo marcamos en rojo ese día en nuestra agenda: a las doce del mediodía dejaríamos de hacer lo que estuviéramos haciendo para ponernos delante de la televisión.
Por otro lado, elucubrábamos, los días previos, sobre lo que significaría para el deporte español en general que se consiguiera ganar al equipo británico, más aún cuando el año pasado fue quien nos eliminó de la Eurocopa en cuartos, por eso más de una jugadora quería sacarse la espina clavada, demostrar que podían estar a la altura de la situación.
Este triunfo, así como cualquier otro que obtengan las mujeres, añadirá más apoyo para quienes aspiran a la igualdad entre géneros, dejando de lado el machismo patriarcal que ha manejado a su antojo el discurso oficial durante muchos años de la historia. Por eso, dentro de todo, nos pareció resaltante el triunfo obtenido, asimismo escuchando las declaraciones de varias jugadoras, nos quedó claro que muchas se inspirarán en sus palabras y buscarán imitarlas, eso es lo esencial, sembrar la semilla para que las generaciones futuras rompan las barreras que aún se mantienen en pie, pero, por suerte, cada vez más débiles.
Al concluir el partido lo celebramos, la algarabía que se vivió en los minutos posteriores al partido era indescriptible, la sensación de estar viviendo algo histórico nos alucinaba, comenzamos a mensajearnos y recalcar el Hala España.
Confiábamos en las posibilidades de la selección para que ganara, a partido único las tenía, sabíamos que sería un encuentro duro, pero no esperábamos que nos hiciera sufrir tanto, en especial cuando Jenni Hermoso falló el penal que hubiera significado el dos a cero, si lo convertía, los últimos minutos los hubiéramos vivido más sosegados, no comiéndonos las uñas, rogando para que el equipo rival no empatara. Al final, se ganó, valió la pena. Nadie podrá poner en duda lo conseguido, este logro fue gracias al esfuerzo de un plantel que puso a todo un país en sus espaldas, obsequiándonos una alegría tan necesaria en estos tiempos por su carácter reivindicativo.

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