Opinión

Boas festas

Hoy se celebra una fecha especial. La parafernalia (los adornos y las luces) desplegada por la ciudad en esta época te indica lo que está por venir. Además, todo lo dispuesto con este fin, se encarga de recordarlo y no solo eso, hay varios lugares dignos de ser admirados, pues dan color al entorno, le dan un toque especial al paisaje urbano. Pero no solo esto te hace ver que estás en vísperas de Navidad, el tráfico inusual de coches, la imposibilidad de coger billetes de tren o avión es algo característico de esta temporada.
Algunas personas se llenan del llamado espíritu navideño. Desde los primeros días del mes recalcan lo importantes que son estas fechas, la ayuda desinteresada, la confraternidad, cuando sueltan estas fórmulas no parecen las de costumbre, durante todo el año se comportan de una forma distinta, más cuando llega diciembre su cambio es notable.
Otras, por el contrario, no se sienten a gusto en estas fechas, perciben que todo es falso, le tienen manía por su carácter mercantilista, ya que por todas partes meten la idea de comprar cosas, aunque estas no tengan sentido, como si por obligación debiésemos hacernos con objetos inútiles.
Está bien que el ambiente varíe alguna vez en el año, que mude el rostro de la urbe y se respire un aire distinto, pero es criticable, deja mucho que desear este cambio efímero, el hecho de que se ciña solo a esta temporada y que el resto del tiempo siga igual. Por eso mismo tras las celebraciones el medio retorna a sus grises característicos, sin el ornato festivo, con los defectos que se viven en el día a día y que transita en su jornada de costumbre el ciudadano de a pie.
Asimismo, sería importante que pusiéramos de nuestra parte para que nuestra localidad sea mejor. Cada día vemos como nadie hace nada para que las cosas varíen y nos quejamos del modo en el que se desenvuelve nuestra sociedad. No obstante, eso tiene que empezar en nosotros y ofrecer lo que esperamos de los demás, no debemos escudarnos en la premisa de vivir desmotivados y no hacer nada por remediar la situación. Lo mal o bien que nos vaya no es culpa del otro, es culpa nuestra, debido a que no hacemos nada por dar una vuelta de tuerca o por salir de la situación.
En este día, veinticinco de diciembre, los buenos deseos abundan, los abrazos con las mejores intenciones no se hacen esperar. El mundo entero se llena de un ambiente festivo, por todas partes se leen textos que celebran las fechas de navidad y año nuevo.
A pesar de ello, sería destacable que estos deseos se llevaran a la práctica, porque es fácil decir cosas que de cara al público suenan bien, sin embargo, las palabras sin hechos son simple hipocresía. Por lo tanto, que nuestra resolución para el próximo año sea la de acompañar esas formulas con acciones que den fe de nuestra buena voluntad, es decir, cumplir lo que prometemos.

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